La Plaza de España se ha convertido en un auténtico símbolo de resistencia. Allí, un grupo comprometido se mantiene acampado, gritando a los cuatro vientos que no están dispuestos a esperar sentados. «No estamos haciendo una espera pasiva, nos estamos organizando«, afirman con convicción.
En estos tiempos donde la especulación y el monocultivo turístico amenazan nuestra identidad y calidad de vida, es emocionante ver cómo la comunidad se une. La lucha por el derecho a una vivienda digna no es solo un lema; es una realidad que palpamos día a día. Mientras tanto, desde el Gobierno suena la frase: «Queremos crear agua sobre el papel», pero ¿qué significa eso realmente? ¿No sería mejor priorizar a las familias antes que los intereses económicos?
Una voz colectiva que no se apaga
El pasado fin de semana, cerca de 3.000 personas llenaron la Plaza de Cort en Palma para apoyar esta causa. Los gritos resonaban con fuerza: «Maricarmen, no estás sola». Un mensaje claro: la solidaridad entre vecinos es más fuerte que nunca.
Aquí estamos todos juntos porque sabemos que nuestras voces cuentan y porque ya hemos tenido suficiente de promesas vacías y planes sin fundamento. Las familias del CEIP Mitjà de Mar también han alzado su voz: «La escuela no es segura para nuestros hijos». Esta indignación va más allá; es un grito colectivo por un futuro mejor.
Así que sí, aquí seguimos luchando. Cada día trae consigo nuevos retos y nuevas oportunidades para unirnos aún más. La plaza sigue llena de vida y esperanza, recordándonos que nuestro hogar merece ser defendido con uñas y dientes.

