El GOB ha decidido cerrar La Trapa durante el eclipse, un gesto que refleja la urgencia de cuidar un espacio que se presenta como especialmente vulnerable. No es solo una cuestión de horarios, sino de responsabilidad hacia nuestro entorno. Con este cierre, se busca proteger lo que muchos consideran un tesoro natural. ¿Acaso no merecemos cuidar mejor nuestros recursos?
Una mirada crítica a la masificación turística
En medio de esta situación, hay quienes lamentan que nuestra isla se esté transformando en un monocultivo turístico. David Marquès lo expresa con claridad: “Ahora todo son hoteles y agroturismos que buscan astrónomos a contrarreloj”. ¿Qué nos queda entonces? Un paisaje desnaturalizado donde los auténticos habitantes parecen ser cada vez más invisibles.
Mientras tanto, la belleza del eclipse se convierte en un espectáculo más al que asistimos sin pensar en las consecuencias. La privatización de la sierra de Tramuntana por estos eventos naturales plantea preguntas inquietantes: ¿qué significa realmente pagar por ver algo que debería ser de todos?
La realidad es dura. La masificación del turismo está dejando huellas profundas en nuestra mar balear. Y quizás, cuando miremos atrás, nos demos cuenta de que hemos tirado a la basura oportunidades únicas para preservar nuestra identidad y nuestro hogar.

