La comunidad de Santa Maria del Camí se ha visto sacudida por un hecho que deja sin palabras. En las casas de familiares de las activistas que luchan por los derechos en la zona, han aparecido pintadas antisemitas, una muestra del odio que aún persiste en nuestra sociedad. Esta situación no solo es alarmante, sino que también nos invita a reflexionar sobre el camino que estamos tomando como comunidad.
Una lucha contra la intolerancia
En este contexto, voces como la de Josep Genovard resuenan con fuerza al criticar cómo el monocultivo turístico está arrasando con lo que somos. “Si un vecino quiere una casa, viene alguien de fuera y paga más”, señala con indignación. Y tiene razón; estamos viendo cómo nuestros espacios se convierten en terrenos donde solo hay cabida para el dinero, dejando atrás a quienes realmente pertenecen a este lugar.
A pesar de la falta de agua y los graves problemas medioambientales que enfrentamos, parece que nada detiene el urbanismo desmedido en nuestras Islas. La lucha es constante y cada día surgen nuevas voces dispuestas a alzar su protesta ante esta injusticia. Desde luego, no podemos quedarnos callados ante lo que sucede.

