En un giro inesperado, la costa de Can Picafort ha visto cómo se incrementa el número de establecimientos bajo investigación por ocupaciones irregulares. Dos nuevos expedientes han elevado la cifra a seis, dejando a muchos en la comunidad preguntándose: ¿hasta cuándo toleraremos este abuso? La situación es clara: el litoral no puede ser tirado a la basura en nombre del beneficio económico.
Las voces que exigen cambios
Desde Es Jardí, uno de los locales implicados, defienden su postura alegando que “no servimos menos cerveza de lo que anunciamos”, argumentando que sus vasos tienen capacidad para 400 ml. Sin embargo, las autoridades siguen firmes en su posición. Esto no es solo un tema de medidas y cantidades; es una cuestión de respeto hacia nuestro entorno natural.
Además, mientras tanto, se llevan a cabo otras operaciones policiales en Son Banya donde se han requisado drogas y se han desmantelado barracones. Es un recordatorio constante del deterioro que sufrimos no solo por el monocultivo turístico, sino también por problemas más profundos que afectan nuestra comunidad. Este verano nos deja con más preguntas que respuestas sobre cómo queremos gestionar nuestros recursos y proteger nuestro hogar.

