En un rincón del Estudi General Lul·lià, se llevó a cabo un taller de observación solar que dejó a todos boquiabiertos. Utilizando un telescopio inteligente, los asistentes no solo aprendieron sobre las maravillas del sol, sino que también se maravillaron con su brillo y calidez. Fue una experiencia mágica donde la ciencia y la curiosidad se dieron la mano.
La comunidad alza la voz
Mientras tanto, en Santa Catalina y el paseo marítimo, los vecinos decidieron que ya era suficiente. Organizaron una protesta para denunciar cómo el ruido afecta sus vidas diarias. “No podemos vivir así”, gritaban mientras mostraban pancartas llenas de determinación. Es increíble cómo las pequeñas acciones pueden unir a una comunidad frente a desafíos tan grandes.
Aunque el taller fue un éxito, no todo es luz en nuestras calles. En Sineu, las obras han desenterrado vestigios del pasado romano y medieval, pero eso no siempre trae buenas noticias. La historia tiene sus formas de recordarnos quiénes somos realmente.
Por otro lado, los rumores sobre agresiones lingüísticas vuelven a tomar fuerza en Palma. Un bar ha sido escenario de un incidente lamentable donde se escucharon comentarios desafortunados que ponen en tela de juicio nuestro respeto mutuo: “Aquí se habla en español”, decían con desprecio hacia quienes intentan mantener viva su lengua madre. Es hora de reflexionar sobre nuestras actitudes y construir puentes en lugar de muros.

