La reciente Fira de Gent Gran en Porreres se ha convertido en el escenario de una controversia que ha dejado a muchos con un sabor amargo. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI aún tengamos que lidiar con actos de exaltación franquista? La presencia de un puesto dedicado a esta ideología ha generado reacciones furiosas entre los vecinos y visitantes, quienes no pueden entender cómo se permite este tipo de exhibición.
Un eco del pasado que no queremos repetir
Aina Vidal, quien ha sido testigo directo de la situación, expresa su descontento: “Es increíble que sigamos normalizando estas cosas. No podemos tirar a la basura nuestra historia sin aprender de ella”. Este comentario resuena entre muchos otros asistentes que consideran inaceptable glorificar un periodo tan oscuro. La sociedad parece estar dividida; algunos argumentan la libertad de expresión, mientras otros claman por el respeto a las víctimas del franquismo.
A medida que las voces se alzan contra esta muestra, queda claro que los tiempos han cambiado, y ya no estamos dispuestos a permitir que el pasado nos defina. Es momento de unirnos como comunidad para rechazar cualquier forma de odio y reivindicar el respeto por nuestros derechos y nuestra memoria colectiva.

