En el corazón del Eixample, donde las calles guardan secretos del pasado, se alza un edificio que podría estar a punto de ser tirado a la basura. ARCA, una asociación comprometida con la protección del patrimonio, ha decidido actuar y ha enviado un mensaje claro: no podemos permitir que se conceda la licencia de demolición del inmueble ubicado en la esquina entre Joan Alcover y Miquel Santandreu.
Conscientes de la importancia histórica de este lugar, ARCA se ha dirigido a varias administraciones. Primero fue el Ajuntament de Palma, luego el Ministerio y finalmente el Consell insular. En su petición, hacen hincapié en los artículos 23 y 24 de la ley 12/1998, que protegen nuestro legado arquitectónico. Este edificio plurifamiliar no es solo ladrillos; es un testimonio vivo desde 1932 y lleva la firma del reconocido arquitecto M. Alenyà.
Un refugio del pasado que merece ser conservado
Pero eso no es todo. Los vecinos han compartido historias sobre un refugio antiaéreo escondido en sus entrañas, vestigios que nos recuerdan tiempos difíciles durante la Guerra Civil. Estos relatos son parte esencial de nuestra memoria colectiva y deberían ser motivo suficiente para detener cualquier proceso de demolición sin antes valorar adecuadamente su valor patrimonial.
ARCA exige justicia para este edificio, recordando que se necesita aplicar las mismas reglas que se siguieron para proteger otros inmuebles similares. Además, han solicitado al Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática que lo declare como lugar de Memoria Democrática. No se trata solo de evitar una demolición; estamos hablando de preservar nuestra identidad cultural.
En resumen, ARCA cree firmemente que las características únicas del inmueble obligan a las autoridades a frenar el procedimiento actual hasta estudiar cómo protegerlo adecuadamente. En colaboración con el Ayuntamiento, debemos asegurarnos de que este trozo de historia siga siendo parte viva de nuestra ciudad.

