En el Nou Llevant, la vida se presenta con un curioso contraste. A pocos pasos de las nuevas viviendas de lujo, donde los vecinos disfrutan de comodidades, encontramos una realidad que nos rompe el corazón. Aquí, entre palmeras y edificios relucientes, hay quienes se ven obligados a sobrevivir en tiendas de campaña y autocaravanas. Sí, estamos hablando de personas que han sido empujadas a vivir en condiciones inhumanas.
Un barrio dividido
El escenario es desolador: montones de escombros y muebles viejos se apilan en solares vacíos, creando un vertedero que arruina la imagen del barrio. Los residentes lamentan esta situación; no es justo que su hogar haya sido convertido en un basurero ilegal mientras ellos observan impotentes desde sus ventanas. Este rincón de Palma no solo destaca por sus edificios elegantes, sino también por las dolorosas desigualdades que existen a pocos metros.
Y es que aquí conviven dos mundos: uno que derrocha lujo y otro marcado por la lucha diaria por la supervivencia. La crisis habitacional azota a muchos en Palma, dejando huellas visibles en las calles del Nou Llevant. Autocaravanas aparcadas y asentamientos improvisados son testigos silenciosos de una emergencia social que grita ser escuchada.
A medida que caminamos por estas calles, nos encontramos con realidades opuestas: mientras unos disfrutan del confort moderno, otros viven al borde del abismo. ¿Es esto lo que queremos para nuestra comunidad? Las imágenes hablan por sí solas y revelan mucho más de lo que quisiéramos admitir.

