El Gran Premio de Estados Unidos dejó a Carlos Sainz con una amarga sensación tras terminar en un decepcionante 18º puesto. La carrera empezó con un incidente que marcaría su día: Arvid Lindblad lo arrinconó contra el muro, un momento que ni él mismo se esperaba. «Me ha sorprendido. Este año me penalizan por todo y hoy, además, me empujan al muro sin que nadie pague por ello», confesó ante las cámaras de Dazn, la cadena que cubre la F1 en España.
Una salida desafortunada
Sainz comenzó la carrera clavando la arrancada, algo que había hecho a lo largo de toda la temporada bajo las nuevas normas. Sin embargo, se encontró con el Racing Bulls de Lindblad que le cerró el paso y resultó en un choque que rompió su alerón delantero. «No entiendo qué ha pasado. No sé si Arvid me vio, pero claramente me metió contra el muro», explicó visiblemente frustrado.
A pesar del golpe inicial y tener que cambiar el alerón en su primera parada, logró remontar hasta una posición muy lejana de los puntos. «Acabé cerca de Alex [Albon] pero ser 18 o 19 da igual», añadió resignado. En sus palabras se reflejaba la lucha constante entre las expectativas y la dura realidad del monoplaza actual.
Sainz también lanzó una mirada hacia el futuro: «Se me está haciendo bola este final de año y espero que el coche del próximo sea mucho mejor». Con la vista puesta en México, aunque sin muchas esperanzas reales: «Quizá vayamos un poco mejor por cómo es ese circuito, pero dudo que podamos aspirar a más allá del top 12 o 15».

