El cielo se oscureció en Palma el pasado viernes por la tarde, y con él llegaron unas lluvias que no solo empaparon la ciudad, sino que también desataron un auténtico caos. Las calles, normalmente transitadas, se convirtieron en ríos improvisados donde el agua acumulada dificultaba cualquier intento de circulación. ¿Y qué hay del aparcamiento del aeropuerto? Allí, las intensas precipitaciones dejaron importantes charcos que parecían más bien lagos.
Inundaciones y problemas inesperados
No solo el aeropuerto sintió la furia del agua. Calles como Aragón vieron cómo sus asfalto se transformaba en un desafío para los conductores, mientras que en el polígono de Son Castelló, un horno local no pudo escapar a este desastre natural; con goteras y agua entrando sin piedad, su situación fue crítica.
A pesar de todo este estruendo natural, parece que la calma volverá a reinar este sábado. La Aemet pronostica cielos más despejados y temperaturas agradables entre 27º y 30º. El viento soplará suave desde el norte, dejando atrás las inclemencias de esta tormenta.

