Este viernes, Palma se despertó bajo cielos nublados y lluvias que apenas hicieron acto de presencia. Pero lejos de desanimar a la gente, este ambiente fue como un bálsamo en medio del calor veraniego. La Operación Nube se puso en marcha y las calles del centro se llenaron de turistas que decidieron dejar la playa para sumergirse en la vida urbana de Ciutat. Y pensar que solo había atracado un crucero con 728 pasajeros.
Las tiendas estaban a rebosar. Compradores disfrutando de paseos y adquiriendo recuerdos, desde helados hasta ropa típica de Mallorca. Pedro Mesquida, presidente de la Asociación de Comerciantes de Olmos y Jaume II, no pudo ocultar su satisfacción: «Se nota que estaba nublado. Pero es que lo necesitábamos. No hemos tenido ni un solo día sin sol desde mayo; ¡ya era hora de un poco de lluvia!».
Un alivio para todos
Ayer fue un día especial para los comerciantes, quienes vieron cómo su facturación se duplicaba en comparación con esos días abrasadores que tanto nos hacen sudar. «Los turistas aprovechan cada visita a Palma para hacer compras, disfrutar de un helado o visitar la Catedral. La verdad es que firmaríamos por un día a la semana con nubes», añadió Mesquida.
Carolina Domingo, presidenta de Pimeco, también compartió su alegría por el aumento en las ventas: «En general todo el mundo ha visto cómo sus cajas subían hoy; son días muy buenos para el comercio». Y no solo eso; los turistas andan ya comprando ropa de invierno como si estuviesen anticipando el frío.
Aunque el termómetro todavía marque altas temperaturas, las tiendas han hecho ya la transición hacia la temporada invernal. “Casi el 70% de las prendas expuestas son ya para invierno”, afirmó Mesquida, quien destacó cómo los extranjeros vienen dispuestos a llevarse abrigos desde agosto: “Cuando regresen a sus países, ya estarán listos para enfrentarse al frío”.
Así estamos: mientras aquí seguimos disfrutando del verano, muchos están pensando ya en lo que vendrá después.

