Una vez más, Pere Garau se ha visto sumido en la oscuridad. La madrugada del sábado fue testigo de otro apagón que dejó a los vecinos con la incertidumbre y el malestar a flor de piel. Este es el noveno episodio de cortes eléctricos desde julio, y la indignación va en aumento.
La plataforma Flipau amb Pere Garau no se queda callada y denuncia que, además del corte del suministro, también falló el alumbrado público y los semáforos. En palabras de sus representantes, «se han vivido momentos de angustia y ataques de estrés» en varios edificios. Imagina a personas con movilidad reducida atrapadas sin poder usar el ascensor, o a familias cuyos dispositivos médicos dejaron de funcionar justo cuando más los necesitaban. Y para colmo, los niños luchando contra el calor sin aire acondicionado ni luz.
Corte del agua y desesperación vecinal
A estas penurias se suma el corte de agua que han sufrido algunos vecinos por fallos en las bombas comunitarias. Es un cúmulo que empieza a ser insoportable. Desde Flipau exigen una solución inmediata para mejorar la infraestructura eléctrica del barrio; reclaman una intervención seria por parte de las administraciones para garantizar un suministro estable.
A partir del 20 de julio, distintas zonas han padecido interrupciones constantes que afectan no solo la vida diaria sino también al comercio local. En plena ola de calor, dejar sin funcionamiento neveras y aparatos esenciales es simplemente inaceptable. Por eso insisten en que hay una necesidad urgente de reforzar esta infraestructura para adaptarse a las exigencias actuales.
Para sobrellevar estos apagones recurrentes, la plataforma ha compartido consejos prácticos: mantener la calma (aunque cueste), desconectar dispositivos sensibles, evitar usar los ascensores o conservar la batería del móvil ante posibles emergencias son algunas recomendaciones clave.
No obstante, invitan a todos los afectados a presentar reclamaciones formales ante sus compañías eléctricas; documentar cada corte puede ser fundamental para evidenciar el problema real que viven día tras día. La situación ya no se puede seguir ignorando.

