Imagina salir a la calle y encontrarte con un panorama que debería ser de lo más normal, pero que se ha convertido en una verdadera batalla. Los vecinos de Camp Redó, especialmente aquellos que viven cerca del núcleo de Corea, llevan tiempo denunciando la situación insostenible de sus calles. La acumulación de residuos y objetos tirados a pie de calle se ha vuelto tan habitual que ya forma parte del paisaje cotidiano. ¡Es un espectáculo deprimente!
Indignación vecinal ante el incivismo constante
A pesar de los esfuerzos y la presencia casi constante de los empleados de Emaya, el comportamiento incívico de algunas personas convierte las aceras en auténticos vertederos. La impotencia se siente en el aire; envases vacíos, muebles viejos e incluso electrodomésticos están desparramados por doquier, mientras que algunos vecinos han llegado a avistar ratas merodeando por la zona. Esto no es solo una cuestión estética, sino una clara advertencia sobre las condiciones insalubres que estamos tolerando.
El Ajuntament de Palma parece tener claro dónde está el problema, pero hasta ahora no ha encontrado una solución efectiva. Y cuando llega el verano, todo empeora: los olores son más penetrantes y difíciles de ignorar, especialmente en lugares concurridos como la calle Cotlliure. A esto hay que añadir otro riesgo importante: el peligro inminente de incendios debido al uso irresponsable de barbacoas y parrillas en medio de las calles donde deberían haber espacios limpios y seguros.
Las quejas sobre esta situación no son algo nuevo para los residentes; llevan años lidiando con este problema crónico en Camp Redó, pero es en Corea donde realmente se hace evidente esta crisis visual. Por eso, los vecinos exigen a Emaya una intervención más decidida: es momento de limpiar a fondo y eliminar esos kilos y kilos de basura que siguen acumulándose día tras día.

