La asociación de vecinos de Lonja-Born ha levantado la voz ante una situación que deja mucho que desear: el Ajuntament de Palma les ha impuesto sanciones tras colgar carteles con mensajes de concienciación durante las fiestas del barrio, hace unas semanas. ¡Increíble, pero cierto!
Un doble rasero incomprensible
Los vecinos se muestran atónitos ante esta decisión. ¿Cómo es posible que se castigue a quienes solo buscan hacer escuchar su malestar? «El Ayuntamiento nos sanciona por colocar unos carteles inofensivos, mientras los bares y restaurantes continúan vulnerando la normativa sin problemas», claman desde la asociación.
En total, han recibido cuatro multas por colgar letreros que decían ‘El ruido es tortura’. Cada multa podría costarles unos 60 euros si deciden pagar sin alegaciones. Pero eso no es todo, también han confiscado 18 carteles, valorados en alrededor de 400 euros, dinero que salió del bolsillo de los propios vecinos para adornar sus fiestas.
Lo más doloroso no es tanto el dinero como el mensaje detrás de estas acciones: «No duele tanto la cuantía como ver cómo se aplica un trato preferencial a ciertos locales». Para ellos, estos carteles eran una forma cívica y reivindicativa frente al ruido insoportable que padecen día tras día. Y mientras ellos reciben multas, hay locales que incumplen la normativa constantemente sin consecuencias.
Esta situación deja claro un patrón preocupante: rodillo para los residentes y bula papal para hostelería y turistas. Un trato desigual que muchos ya empiezan a cuestionar. Y así va nuestro querido barrio… con ganas de seguir luchando.

