MADRID, 10 de julio. Las autoridades iraníes no han tardado en salir al paso de las afirmaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien anunció que había decidido retomar las conversaciones con Irán tras una supuesta solicitud de Teherán. En medio de un clima de tensiones palpables en el estrecho de Ormuz y con el alto el fuego hecho trizas esta semana, la respuesta fue clara y directa. «No hemos solicitado negociaciones a Estados Unidos», afirmó Esmaeil Baqaei, portavoz iraní de Asuntos Exteriores, en una entrevista a la televisión estatal.
Un giro inesperado en la narrativa
Aunque negaron haber pedido charlas con Washington, Baqaei no cerró la puerta a dialogar. De hecho, mencionó que Irán ha estado en contacto con Qatar para analizar la situación actual. «Nos reunimos en Mashhad y compartimos nuestras perspectivas», explicó, subrayando que este tipo de encuentros son parte del enfoque responsable habitual del país.
Baqaei también aprovechó para criticar a Estados Unidos por su incumplimiento constante de los acuerdos previos: «La violación de los compromisos por parte estadounidense es algo que ya se ha vuelto habitual». Esto no es solo un juego político; hay vidas y destinos en juego. La tensión ha escalado tanto que tras recientes ataques y represalias entre ambos países, donde al menos catorce personas han perdido la vida y cerca de ochenta han resultado heridas, el portavoz dejó claro que Irán responderá si se siguen rompiendo los acuerdos establecidos.
Así que aquí estamos: mientras Trump habla de reanudar conversaciones sin restaurar el alto el fuego, Irán asegura estar preparado para lo que venga. Este tira y afloja no solo afecta a los gobiernos; repercute directamente en nosotros como sociedad.

