Son Güells no para. Esta pequeña barriada palmesana ha sido testigo este fin de semana de un nuevo capítulo en su historia, uno que refleja la cruda realidad del abandono que sufren sus vecinos. Si hace unos días eran las imágenes de personas instalando tiendas en plena calle las que nos dejaban perplejos, hoy nos encontramos con algo aún más preocupante: los residuos humanos abandonados frente a sus casas.
Los residentes no pueden contener su indignación. «Ya mean y hacen sus necesidades frente a nuestras casas», claman desesperados. Y es que no solo se trata del asco que esto provoca, sino del olor insoportable y el estado lamentable en el que quedan las paredes y aceras tras el paso de estos nuevos ‘vecinos’, muchos relacionados con el fenómeno del caravanismo o incluso con aquellos okupas desalojados de la antigua cárcel.
Una comunidad al borde del colapso
Pero esto no es todo. La situación ha llevado a los vecinos a organizar patrullas nocturnas por la inseguridad palpable, donde el consumo de drogas se convierte en un espectáculo cotidiano a plena luz del día. «Ya no sabemos qué hacer, qué nos encontraremos mañana por la mañana. Es una tras otra», exponen con tristeza quienes viven allí, sintiéndose como si fueran parte de una ‘tierra de nadie’. El calor agobia aún más su sufrimiento.
A lo largo de meses han elevado sus voces ante el Ajuntament, pidiendo soluciones ante robos, agresiones y una lista interminable de problemas que hacen imposible vivir en paz. En medio de todo esto, sienten cómo la degradación avanza rápidamente entre las carreteras de Manacor y Sineu. ¿Es posible seguir ignorando su dolor?

