En el corazón de Pere Garau, un grupo de vecinos ha decidido alzar la voz y poner manos a la obra. ¿El motivo? La situación que viven día tras día en su barriada. Aceras llenas de suciedad, manchas que no desaparecen y un hedor insoportable que emana de los contenedores, especialmente cuando aprieta el calor. Todo esto no es solo un problema estético; es una falta de respeto hacia quienes habitamos este lugar.
La limpieza como símbolo de lucha
Con una acción simbólica que habla por sí sola, se han lanzado a limpiar la placa del Kilómetro Cero, esa que marca el inicio de la tradicional ruta Des Güell a Lluc a Peu. Con bayetas húmedas y agua limpia, quieren poner en evidencia el estado lamentable del espacio público y las aceras que todos pisamos cada día.
Pero esto va más allá de una simple limpieza; los vecinos están llamando a Cort y EMAYA para exigir soluciones reales. Necesitamos estrategias integrales: limpieza efectiva, concienciación sobre el cuidado del entorno y vigilancia para evitar que esta dejadez se convierta en nuestra norma habitual.
La placa del Kilómetro Cero no es solo un hito turístico; es un reflejo del cariño y la historia que tenemos por este barrio. Sin embargo, muchos lo ven como un símbolo del abandono administrativo. Como dicen ellos: “La conservación del espacio público es responsabilidad de todos, pero las instituciones deben ser las primeras en dar ejemplo”. Un entorno limpio genera orgullo y promueve el civismo entre todos nosotros.

