La barriada de Es Pil.larí, en la Playa de Palma, ha amanecido con una profunda tristeza. La noticia del fallecimiento de Antònia Cañellas Bauzá, conocida cariñosamente como sa Madona de Ca s’Arrose, ha dejado un vacío inmenso entre sus seres queridos y vecinos. Antònia no solo era parte de la historia local, sino que era el alma misma del lugar.
Una vida dedicada a los demás
Acompañada siempre por su marido, Mateu Salom, esta mujer trabajadora transformó Ca s’Arrose en un referente del barrio desde 1962. Para muchos, este pequeño local no era solo un bar; era un punto de encuentro donde las historias y risas fluían tan libremente como el café que servía. Los vecinos la recuerdan con cariño: «Era una mujer humilde y generosa», afirmaban desde la Asociación de Vecinos.
“La recordaremos tras la barra, sirviendo cafés”, han expresado al recordar su dedicación inquebrantable. Antònia no solo atendía a sus clientes; parecía tener una conexión especial con cada uno de ellos. Su memoria prodigiosa le permitía saber lo que necesitabas antes incluso de que lo pidieras. Aquellos momentos en Ca s’Arrose fueron fundamentales para tejer la comunidad que hoy conocemos.
Mientras el negocio florecía a lo largo del tiempo, ella fue testigo del crecimiento y cambio que experimentaba Es Pil.larí y su entorno. No hay duda de que su legado perdurará entre todos nosotros. En este momento doloroso, nos unimos al dolor compartido por los familiares y amigos de una mujer excepcional cuya huella quedará marcada en nuestros corazones.

