Con la llegada del buen tiempo y el verano, los problemas vuelven a asomar en Puntiró, esa zona residencial a las afueras de Palma que parece condenada a aguantar lo indecible. Todo gira en torno a una finca que ya ha sido motivo de quejas por parte de los residentes, quienes se ven obligados a lidiar nuevamente con ruidos ensordecedores, gritos desenfrenados y cánticos que parecen no tener fin en Villa Sunset Boulevard Lujo.
La frustración de los vecinos está al límite, especialmente porque sus denuncias dirigidas al Govern, al Consell de Mallorca y al Ajuntament de Palma han caído en saco roto. «Teóricamente tienen licencia para ocho personas, pero aquí se cuela un batallón. Hemos llegado a contar entre 20 y 30 personas, muchos son alemanes; hasta hemos visto gente desnuda y borracha gritando con música a todo volumen… ¡han montado bodas!», denuncia un portavoz vecinal, quien añade que lo que más les irrita es que la finca pertenece a uno de los suyos en Puntiró. Curiosamente, este propietario guarda silencio cada vez que surgen las reclamaciones sobre el escándalo sonoro.
La impotencia se adueña del vecindario
A finales de mayo, la actividad en esta polémica finca ha crecido como espuma bajo el sol veraniego. Al parecer, está alquilada y gestionada por un empresario controvertido del sector. La paciencia de estos vecinos se ha esfumado hace tiempo; más aún cuando recibieron una llamada de la Patrulla Verde por una denuncia presentada ¡el agosto pasado! «Ya no llamamos a la policía porque total, no vienen…», lamenta uno de ellos mientras recuerda cómo llevan dos años denunciando sin recibir respuesta. La incertidumbre se cierne sobre ellos mientras observan cómo los problemas regresan con fuerza.
No solo eso; también han señalado irregularidades preocupantes: la finca Villa Sunset Boulevard Lujo se publicita en algunas plataformas con un número de licencia diferente al real. ¿Se tratará de un intento desesperado por evadir controles legales? Los vecinos están cansados y llenos de impotencia ante tanto descontrol. Su lucha parece incesante, pero su voz resuena cada vez más débil frente al estruendo del caos.

