El pasado 27 de septiembre, la tranquilidad del Rafal se vio alterada por la desaparición de Lola, un yaco de cola roja que no es solo un loro para Alba Marí y sus hijas; es parte integral de su hogar. Con apenas cuatro años, Lola ha sido criada a mano desde polluelo, siempre lista para charlar con los vecinos y alegrar las tardes en la terraza. Pero desde aquel fatídico día, el vacío que deja su ausencia pesa cada vez más en la familia.
Alba, visiblemente afectada, narra cómo cree que su querida ave pudo escapar tras abrir una pequeña compuerta: “No sé cómo pasó, pero cuando me di cuenta ya no estaba”. Desde entonces, la angustia ha calado hondo en ellos. Familiares, amigos y vecinos se han movilizado para buscarla; han cubierto las calles del Rafal y barrios cercanos con carteles llenos de esperanza.
La búsqueda incansable
La última pista apunta a un balcón en la calle Verge de Montserrat: “Me dijeron que la vieron allí, pero no pudieron cogerla. Ya no sabemos hacia dónde pudo ir”, confiesa Alba con una mezcla de tristeza e incertidumbre. La conexión entre ella y Lola es única; “Solo se deja coger por mí. Siempre quiere estar conmigo”, añade mientras recuerda lo cariñosa que era.
No solo Alba está sufriendo por esta separación; Bella, la perrita con quien compartía inseparables momentos también espera ansiosa su regreso. “La criamos mis hijas y yo a papilla. Es súper cariñosa y muy graciosa”, dice Alba al referirse a su fiel compañera.
A medida que los días pasan sin noticias, el corazón de Alba se siente cada vez más pesado: “Tengo un disgusto horrible. No puedo dejar de pensar en ella… Solo espero que esté bien y que aparezca”. Lola está anillada y tiene toda su documentación al día.
Aunque continúan recorriendo las calles colocando nuevos avisos, la esperanza brilla aún entre ellos. Alba lanza un llamamiento a todos: cualquier información sobre Lola podría ser clave para reunirlos nuevamente. Si alguien tiene alguna pista o sabe dónde puede estar este querido loro que se ha convertido en uno más del barrio, puede ponerse en contacto con ella a través del número que aparece en los carteles repartidos por Palma.

