En la calle Nuredduna de Palma, el panorama se ha vuelto desolador. Tres imágenes son suficientes para retratar un problema que lleva tiempo pesando sobre la comunidad. Los vecinos, comerciantes y trabajadores de la zona están ya cansados de ver cómo el incivismo se convierte en parte del paisaje diario. La escena no solo se limita a esta calle, sino que se extiende a la Plaza de las Columnas y otros rincones del barrio de Pere Garau.
Una lucha constante
El ambiente se enrarece con cada día que pasa. Adultos y jóvenes consumen alcohol sin pudor alguno, incluso frente a niños pequeños o cerca de zonas de juego infantil. La paciencia de los residentes está al límite; uno de los comerciantes lo resume así: «Van borrachos, hacen lo que les da la gana y asustan a los niños. Esto es inaguantable».
Los ruidos ensordecedores, las peleas y la suciedad han pasado a ser una rutina desgastante para quienes viven allí. Lo más llamativo es ver cómo algunos se bañan o asean en la fuente de Nuredduna, convirtiéndola en una especie de piscina pública improvisada, algo que irrita profundamente a quienes simplemente quieren disfrutar del día con sus familias.
A medida que avanzan las horas, aparecen otras escenas igualmente preocupantes: personas durmiendo en bancos públicos o sobre zonas ajardinadas; algunas incluso tiradas en el suelo. «No es agradable pasear con los niños y ver esto», comenta una vecina cercana a la Plaza de las Columnas. Ella expresa su preocupación por el comportamiento irresponsable y espera fervientemente que no empeore aún más.
Todas estas inquietudes han sido elevadas al Ajuntament de Palma, donde se exige una mayor presencia policial y vigilancia efectiva en esta área problemática. La Asociación de Vecinos y Vecinas de Pere Garau ha solicitado formalmente que este lugar sea declarado como «zona de excesos» debido a todas las incidencias registradas.
Un vecino veterano del barrio también comparte su frustración: «En la Plaza de las Columnas esto ocurre todos los días; pero ver cómo Nuredduna ha caído tan bajo después de su reciente reforma es devastador». El verano parece ser el momento crítico donde todo este caos alcanza su punto álgido.

