La vida en el número 16 de la calle Capità Vila, en el barrio de Pere Garau, ha vuelto a tener un sabor diferente. Después de días llenos de tensiones y protestas, los vecinos han celebrado la vuelta del agua este martes por la mañana. Damián Suárez, el portavoz del grupo afectado, no podía ocultar su alivio cuando compartió la noticia: «Se ve que tanta repercusión ha valido la pena. Esta mañana desde muy pronto, sobre las 7.30, ya tenemos agua», comentó con una mezcla de alegría y satisfacción.
La batalla por lo básico
Diez familias habían estado lidiando con una situación insostenible durante casi dos semanas, denunciando cortes en un suministro que consideraban fundamental. Pero eso no era todo; además del agua, los problemas se extendían a las zonas comunes del edificio, donde la ausencia de luz en la escalera complicaba aún más su día a día. Para muchos mayores entre ellos, esa falta se volvía dramática: algunos tuvieron que recurrir a garrafas para poder asearse dignamente.
Los residentes creen que todo comenzó tras una avería en la bomba del sistema de abastecimiento situada en el garaje del edificio, un lugar cuyo acceso controlaba la propiedad como si fuera un secreto guardado celosamente. A pesar del regreso del agua y el alivio momentáneo que esto supone, los vecinos tienen claro que no van a dejarlo pasar: «El tema denuncia sigue adelante», aseguró Damián mientras seguía organizando sus próximos pasos legales.
A medida que avanzan las horas y con el agua fluyendo nuevamente por las tuberías, queda claro que esta comunidad no se rinde fácilmente. La representación legal está preparando una querella formal mientras luchan por encontrar una solución definitiva a esta situación tan precaria. A veces hay que luchar para recuperar lo básico y los vecinos están dispuestos a hacerlo hasta el final.

