En el corazón de Platja de Palma, un grupo diverso que representa a 27 entidades se siente cada vez más frustrado. Miquel Cañellas, al frente de la Plataforma pel Consens y la Asociación de Vecinos de Las Maravillas, expresa un sentimiento que resuena en toda la comunidad: decepción. Todo comenzó en noviembre del año pasado, cuando durante un pleno se prometieron mesas de trabajo para abordar las reformas necesarias en esta zona tan querida. Sin embargo, los meses han pasado y poco ha cambiado.
Cañellas rememora cómo en enero se les dijo que en febrero comenzarían a colaborar, pero hasta ahora nadie del Ajuntament ha hecho contacto. “Tuvimos que insistir una y otra vez hasta mediados de marzo”, confiesa. Pero incluso esa única reunión no fue lo que esperaban: sin agenda ni decisiones; solo información sobre lo que ellos están haciendo. “¿Dónde está el consenso?”, se pregunta con frustración.
Temas olvidados y promesas incumplidas
A día de hoy, solo dos de los 36 puntos discutidos están avanzando: mejoras en la Plaza de Las Maravillas y el Passeig Vicenç Ferrer, así como nuevas cámaras para aumentar la seguridad en una zona muy transitada durante el verano. Pero hay muchos temas cruciales pendientes, como los viales verdes o la falta de centros médicos y deportivos. Y no olvidemos el problema con el trazado del tren hacia Llucmajor.
Cañellas también menciona cómo la extensión territorial del distrito complica aún más las cosas: “Gestionar recursos es un desafío cuando tienes áreas tan dispares”. La voz de los residentes clama por atención ante problemas palpables como la reducción del espacio útil en las playas debido a las concesiones o las diferencias entre estructuras antiguas y nuevas.
A pesar del desánimo palpable, Cañellas mantiene una chispa de esperanza: “Ojalá en los próximos encuentros podamos hablar realmente de consenso”. El futuro está aún por decidirse y depende tanto del Ajuntament como de una comunidad dispuesta a luchar por lo que merece.

