Este martes, en Palma, la Gerencia de Urbanismo ha dado un paso decisivo. Se ha aprobado la licencia definitiva para demoler parte del edificio situado en el número 27 de la calle 31 de Diciembre. Pero no todo es tirar a la basura; la fachada tendrá que permanecer intacta. El plan es ambicioso: construir un nuevo inmueble que albergará 15 viviendas, además de contar con dos plantas subterráneas destinadas a aparcamientos y trasteros. En planta baja, ¡sorpresa!, habrá locales comerciales.
La historia detrás de esta decisión
Óscar Fidalgo, nuestro regidor de Urbanisme, nos ha recordado que este proyecto ya contaba con el visto bueno previo de la Comissió del Centre Històric. Él mismo subrayó que se busca «la demolición del edificio con la preservación de la fachada existente y la edificación posterior de un total de 15 viviendas». Sin embargo, este proceso no ha sido tan sencillo como parece.
En 2024 ya se había dado luz verde a las obras, pero después vino una pausa inesperada. ARCA solicitó al Consell de Mallorca que declarase el edificio como Bien Catalogado y eso obligó a detenerlo cautelarmente. Después de meses de deliberaciones, Patrimoni decidió no continuar con el expediente de catalogación al concluir que el edificio no tenía los valores necesarios ni presentaba un interés especial desde lo formal o estético. Al parecer, había una gran distancia entre lo que originalmente se diseñó y lo que finalmente tenemos delante.
Aquí estamos, asistiendo a otro capítulo más en esta historia urbana que nos afecta a todos.

