En una jugada que ha dejado a muchos con la boca abierta, el Partido del Centro sueco ha decidido abrir las puertas a gobernar tanto con la izquierda como con la derecha. Este anuncio se produjo este viernes, justo después de que los ultraconservadores Demócratas de Suecia tiraran la toalla y renunciaran a cualquier posibilidad de formar parte del próximo gobierno, optando por dar un paso atrás y pasar a la oposición.
La líder del Centro, Elisabeth Ringqvist, no se ha andado con rodeos. Ha exigido a los partidos Socialdemócrata y Moderado que presenten en una semana un “paquete político completo” que incluya propuestas claras y su financiación. No es momento para esperar; esto tiene que ser inmediato, como ella misma dijo: “No podemos seguir esperando para hacerlo paso a paso”, dejando claro que será una negociación paralela.
Agujeros en el tablero político sueco
Poco antes de estas declaraciones, el líder de los Demócratas de Suecia, Jimmie Akesson, lanzó una bomba al renunciar a participar en un futuro gobierno liderado por el actual primer ministro, Ulf Kristersson. “He llegado a la conclusión de que esta es una buena decisión para nosotros y para el país”, comentó Akesson. Es interesante ver cómo este movimiento ha sido bien recibido por Kristersson, quien ve esto como una oportunidad para facilitar la formación del Ejecutivo.
A pesar de su retirada momentánea del juego gubernamental, Akesson dejó claro que sus cartas aún están sobre la mesa y pueden jugarse cuando lo deseen. En sus propias palabras: “No dejamos que llegue al poder porque sea bueno; lo toleramos porque es el menos malo”. Esta afirmación deja entrever un clima tenso en la política sueca donde cada movimiento cuenta.

