En un gesto que no deja lugar a dudas, el Ministerio de Exteriores de Lituania ha convocado a un representante de la Embajada rusa para expresar su firme condena ante los brutales ataques que están sufriendo los civiles y las infraestructuras vitales en Ucrania. Esto sucede en el contexto de una guerra que se remonta a la invasión rusa de febrero de 2022, una realidad que parece ya inaguantable.
Una denuncia contundente
Desde el departamento diplomático lituano, las palabras no han escatimado en dureza: han denunciado bombardeos mortales contra trenes, escuelas y refugios. Y es que no estamos hablando solo de daños colaterales; estas acciones son catalogadas como “crímenes de guerra”. El mensaje es claro: “Rusia debe poner fin a su agresión y rendir cuentas”. Es un grito desesperado, pero también decidido.
Este anuncio llega tras una serie de ataques recientes, incluido uno devastador contra una estación de tren en Dnipró que dejó un trágico saldo de 15 muertos. La preocupación crece entre las autoridades lituanas, quienes se preguntan si realmente hay voluntad por parte de Rusia para buscar la paz. En un mundo donde la empatía parece escasa, este tipo de pronunciamientos nos recuerdan que aún hay quienes defienden lo correcto con pasión y determinación.

