En un giro inesperado de los acontecimientos, Flávio Bolsonaro, el hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, ha salido al paso de su reciente huida a Estados Unidos. Durante una transmisión en vivo de 20 minutos, el senador no solo defendió su decisión de abandonar Brasil tras las elecciones, sino que también dejó claro que no se siente derrotado. Según él, su salida fue un acto de supervivencia frente a lo que califica como ‘persecución’ por parte del sistema político actual.
Un mensaje directo desde el exilio
Sin pelos en la lengua, Bolsonaro criticó duramente los resultados electorales y volvió a poner en duda la legitimidad de la victoria de Lula. Sin presentar pruebas concretas, afirmó que las elecciones fueron manipuladas y se aventuró a hablar sobre nuevas elecciones antes de 2030. ‘Perdí contra el sistema’, repitió con ironía, mientras asegura que continúa siendo un líder activo desde el extranjero.
La decisión de marcharse vino después de una conversación con su esposa y un encuentro con su padre en Brasilia, donde agentes le notificaron que sus pasaportes habían sido cancelados por orden judicial. A pesar de esta presión, Flávio está decidido a mantener viva la llama del bolsonarismo y afirma tener el respaldo popular necesario para regresar al ring electoral más pronto que tarde.
Aprovechando la atención mediática, no dudó en lanzar acusaciones sobre irregularidades durante las elecciones y compararlas con ‘goles con la mano’ que nadie anuló gracias al VAR electoral. Es evidente que está preparando terreno para impugnar los resultados ante la Justicia Electoral.
Mientras tanto, desde su nuevo hogar estadounidense, sigue lanzando dardos hacia Lula y augura un futuro económico incierto para Brasil si el actual presidente cumple sus promesas. Las palabras de Flávio resuenan como un eco entre aquellos que aún lo apoyan: ‘No estoy hablando de 2030; estoy hablando de antes’, prometiendo así una batalla futura por recuperar el poder.

