En la noche del miércoles, la tranquilidad del Aeropuerto Internacional Rey Fahd de Dammam se vio truncada por un ataque que ha dejado al menos una persona muerta y otras ocho heridas. Según ha informado la Autoridad General de Aviación Civil de Arabia Saudí, el fallecido era un residente en el país, mientras que los heridos presentan cuadros clínicos que van desde leves hasta críticos. Todos han sido trasladados rápidamente a hospitales para recibir atención médica.
Las autoridades están evaluando los daños materiales causados en las instalaciones aeroportuarias, que ya se reportan significativos. Este ataque no es un hecho aislado; refleja la creciente inestabilidad en Arabia Saudí, exacerbada por las tensiones derivadas del conflicto en Yemen. Ante esta situación, Estados Unidos ha decidido evacuar a su personal no esencial y sus familias del país saudí.
Un contexto cada vez más tenso
Tommy Pigott, portavoz del Departamento de Estado estadounidense, explica que la insurgencia hutí respaldada por Irán ha intensificado sus ataques contra Arabia Saudí, apuntando a aeropuertos civiles y otros objetivos estratégicos. En paralelo al asalto a Dammam, también se ha informado sobre un letal ataque contra el campo petrolero de Shaybah, donde dos trabajadores han perdido la vida debido al impacto de un dron interceptado.
No solo eso; los rebeldes hutíes han reivindicado otro ataque con misiles balísticos contra objetivos militares saudíes en Adén. “Nuestras Fuerzas Armadas han golpeado con precisión”, declaró Yahya Sari, portavoz militar del grupo. Esta escalada parece ser una respuesta a la ofensiva internacional contra ellos.

