En una nueva vuelta de tuerca a la ya tensa situación entre Rusia y Ucrania, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha dejado clara su postura ante la propuesta de Volodimir Zelenski, quien buscaba «congelar» las hostilidades en el Donbás. En lugar de considerar esta opción, Putin se ha mostrado firme al declarar que toda esa región es «territorio ruso» por decisión popular.
Desde Madrid, observamos cómo Putin no escatima en palabras para subrayar que Donetsk y Lugansk ya decidieron su futuro mediante referendos solo reconocidos por Moscú. Asegura que estas tierras son históricamente rusas y arremete contra Zelenski, considerando inapropiado hablar de pérdidas territoriales en medio del conflicto. «Es un error», sostiene Putin, mientras argumenta que recientes estudios genéticos demuestran que rusos y ucranianos forman parte del mismo pueblo.
La ilusión de una victoria militar
Además, Putin ha advertido a Zelenski y sus aliados sobre la futilidad de intentar derrotar a Rusia en el campo de batalla. «No hay forma de hacerlo», afirma con contundencia. En una entrevista con Vesta, califica las alertas sobre un posible conflicto directo con Europa como «esquizofrénicas» y critica a quienes advierten constantemente sobre la amenaza rusa mientras preparan acciones bélicas.
Por si fuera poco, también ha manifestado su disposición a reanudar conversaciones trilaterales con Estados Unidos y Ucrania para buscar una paz duradera. Pero advierte: cualquier acuerdo debe ser definitivo; nada de parches temporales o soluciones pasajeras.

