En Madrid, el 22 de octubre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una acusación directa hacia Irán. Según él, este país está encareciendo el precio del petróleo justo cuando se acercan las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Y claro, con el combustible convirtiéndose en un tema candente para los estadounidenses desde que estalló la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel en febrero, esta situación no podría llegar en un peor momento.
Un panorama complicado
Con el estrecho de Ormuz bloqueado y los precios disparados, Trump se ha visto forzado a buscar soluciones desesperadas. ¡Incluso ha tenido que recurrir al diésel ruso! En sus redes sociales, no ha dudado en señalar a Irán como responsable de lo que él considera un ataque directo a las aspiraciones republicanas: “Están haciendo todo lo posible por aumentar los precios del petróleo antes de las ‘midterms’, incluso inventándose ataques falsos”, denuncia.
El mandatario se muestra contundente al afirmar que gracias a la intervención estadounidense hay más crudo saliendo de Ormuz ahora que antes del conflicto. Sin embargo, según datos de Kpler y Bloomberg, aunque los flujos han alcanzado cifras impresionantes recientemente, la realidad es que los envíos están lejos de alcanzar niveles previos a la guerra.
Las cargas se realizan en convoyes y muchos buques esperan fuera del estrecho antes de volver a recargar. Mientras tanto, Trump no escatima en críticas hacia el régimen iraní: “Son malvados”, asegura. En su lucha contra ellos también reitera su compromiso: jamás permitirá que Irán obtenga un arma nuclear, algo que ve como una amenaza inminente para Estados Unidos e Israel. A pesar de los esfuerzos iraníes por justificar su programa nuclear como pacífico, Trump parece decidido a mantener esta narrativa.”

