En una jornada que marca un hito, Jamaica ha recibido este miércoles el primer vuelo con migrantes deportados desde Estados Unidos. Este movimiento es el resultado de un acuerdo bilateral entre ambos países, algo que ya se ha convertido en la norma para Washington, que mantiene pactos similares con más de treinta naciones y con la Comunidad del Caribe (Caricom).
Un regreso forzado
El avión aterrizó en el Aeropuerto Norman Manley de Kingston, trayendo consigo a 22 personas provenientes de diversas naciones europeas y latinoamericanas. Al salir del avión, estos migrantes fueron escoltados por la Policía, tal como lo confirmó el diario ‘The Gleaner’. ¿Qué significa esto para ellos? Según el Ministerio de Exteriores jamaicano, se trata simplemente de un acuerdo de tránsito diseñado para facilitar el regreso a sus países de origen. Pero la realidad es mucho más dura.
Aunque las autoridades han asegurado que no utilizarán fondos gubernamentales para este programa y han dejado claro que aquellos con antecedentes penales quedan fuera del pacto, muchos se preguntan si realmente están siendo ayudados o si solo son piezas en un juego político.
Desde que Donald Trump asumió la presidencia, este tipo de acuerdos han ido en aumento. Se han enviado a decenas de migrantes a países lejanos como Liberia y Paraguay. Y ahora Jamaica se convierte en una escala antes de su destino final.

