El conflicto en Yemen sigue cobrando vidas. Este martes, un ataque devastador de la coalición militar liderada por Arabia Saudí ha dejado al menos dos muertos en la gobernación de Hodeida, según han denunciado los rebeldes hutíes. El portavoz del Ministerio de Sanidad controlado por esta insurgencia, Anis al Asbahi, compartió la noticia a través de sus redes sociales, confirmando que el bombardeo sobre una petrolera ha causado no solo las muertes, sino también heridos, aunque advirtió que este balance aún es preliminar.
La respuesta y la escalada del conflicto
Este ataque se produjo en Ras Isa, donde el bombardeo ha sido calificado como una “flagrante violación” del Derecho Internacional Humanitario. Los hutíes no se quedan callados; ya han advertido sobre una posible “dura respuesta” contra Riad tras los recientes movimientos de evacuación ordenados por la coalición saudí en Saná. Y es que el clima se torna cada vez más tenso. Desde principios de septiembre, los hutíes han intensificado su ofensiva con misiles y drones dirigidos hacia Arabia Saudí, marcando un punto álgido en este largo enfrentamiento.
A lo largo de estos meses, hemos visto cómo las fuerzas yemeníes reconocidas internacionalmente intentan recuperar el terreno perdido ante los hutíes, quienes están afianzando su control desde 2014. En medio de todo esto, el general Turki al Malki ha ido más allá y acusa a los hutíes de utilizar infraestructuras civiles para respaldar sus acciones bélicas. Al final del día, son los ciudadanos quienes pagan el precio más alto.
A medida que se desarrollan estos eventos trágicos e incomprensibles, es difícil no sentir una profunda tristeza por lo que está ocurriendo en Yemen. La lucha continúa y con ella la incertidumbre sobre un futuro que parece cada vez más sombrío.

