Hoy, París se ha convertido en el epicentro de la protesta. Miles de estudiantes, docentes y miembros de sindicatos han salido a las calles, levantando sus voces con una exigencia clara: ¡una reforma urgente de la educación secundaria! La marcha, que ha arrancado a las 14:30 desde el Ayuntamiento de la ciudad, está cargada de eslóganes que resuenan por toda la capital: «Aunque el Estado no nos quiera, aquí estamos». Y es que esta movilización llega justo a horas del tenso debate sobre los presupuestos nacionales para 2027 que se llevará a cabo en la Asamblea Nacional.
El clamor por un cambio
Los asistentes no son solo números; son jóvenes con sueños y educadores con esperanza. Entre ellos se encuentra Greta Thunberg, símbolo del activismo medioambiental. Pero lo que realmente une a esta multitud es la demanda por una reforma integral en el sistema educativo: aulas masificadas y un acceso a la educación superior -el famoso Parcoursup- que muchos tachan de auténtica trampa. ¿Cómo pueden los docentes examinar tantas solicitudes sin ahogarse? La situación se hace insostenible.
Sophie Binet, secretaria general de la CGT, ha dejado claro a FranceInfo que esto no es solo un capricho juvenil; es el resultado de diez años bajo el macronismo. El país está al borde del abismo y reina una inmensa cólera. Además, ha convocado nuevas concentraciones para este fin de semana y anticipa que será explosivo, ya que coincidirá con manifestaciones de los «chalecos amarillos» por el quinto aniversario de sus protestas contra el aumento del precio del combustible.
Mientras tanto, el Gobierno sostiene que estas movilizaciones están perdiendo fuerza. Sin embargo, hoy hay 214 escuelas cerradas, lo cual habla por sí mismo. La violencia también parece estar aumentando; ayer se reportaron 20 heridos entre el personal docente, incluidos cinco directores. Es difícil ignorar lo evidente: la comunidad educativa está pidiendo atención y respuestas urgentes.

