En un día que debería ser normal, la realidad nos golpea con una dureza insoportable. Las autoridades ucranianas han informado que este viernes se han registrado al menos tres muertos y más de una decena de heridos tras varios ataques rusos que han sembrado el caos en distintas partes del país. Uno de los incidentes más impactantes ocurrió en la región de Járkov, donde un ataque con drones contra un tren de cercanías provocó un incendio que obligó a evacuar a los pasajeros. Tristemente, al menos una persona perdió la vida y otros siete quedaron heridos, según ha comunicado el gobernador Oleg Sinegubov.
El horror no cesa en Yitomir y Odesa
No solo Járkov ha sufrido esta embestida; en la región de Yitomir, dos personas han fallecido y otras dos resultaron heridas tras ataques dirigidos a un almacén y una fábrica. El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania ha tenido que movilizar a 56 rescatistas para hacer frente a la situación, mientras las alertas aéreas mantenían a todos en vilo.
En Odesa, el gobernador Oleg Kiper también ha denunciado lo inaceptable: “Un ataque masivo” contra infraestructuras civiles. Los detalles son escalofriantes; el ataque alcanzó zonas residenciales, empresas y depósitos, dejando al menos tres heridos. Kiper no ha dudado en calificarlo como un verdadero crimen de guerra. Mientras tanto, nosotros observamos impotentes cómo estas atrocidades continúan sucediendo.

