El 18 de septiembre, mientras la vida seguía su curso habitual, nos llega la noticia de que un petrolero fue impactado por un proyectil aún sin identificar en el crucial estrecho de Ormuz. Este incidente, que podría haber sido una tragedia, terminó generando un incendio a bordo del buque. Afortunadamente, y casi como si fuera una noticia de película, toda la tripulación logró ponerse a salvo.
Según ha informado el Centro de Operaciones Marítimas Comerciales del Reino Unido (UKMTO), las llamas fueron controladas y extinguieron rápidamente el fuego. En su comunicado, también han subrayado que no hay evidencia hasta ahora de algún daño al medio ambiente. Sin embargo, esto no deja de ser una llamada de atención para todos nosotros: el tráfico marítimo sigue siendo un campo lleno de riesgos inesperados.
Precaución en aguas peligrosas
La UKMTO ha instado a los navegantes a transitar con precaución, recordándonos lo frágil que puede ser la seguridad en estas aguas conflictivas. Por otro lado, no podemos olvidar que este tipo de ataques parecen estar ligados a tensiones más amplias en la región. De hecho, la Guardia Revolucionaria de Irán ha reivindicado otro ataque reciente a un petrolero con bandera de Togo, destacando así los peligros constantes que acechan en esta parte del mundo.

