El pasado viernes, Emmanuel Macron, presidente de Francia, tomó una decisión que no puede pasar desapercibida. En medio de un clima internacional cada vez más tenso, con Rusia aumentando su agresividad hacia Europa, el mandatario anunció un plan para proteger las infraestructuras críticas del país. Una respuesta necesaria ante la creciente ola de ataques que hemos visto en los últimos meses.
Durante una reunión del comité de seguridad junto al ministro del Interior, Laurent Nuñez, Macron dejó claro que hay que estar preparados. “Es hora de poner en marcha un plan sólido”, dijo, refiriéndose a la necesidad de salvaguardar no solo las infraestructuras esenciales sino también los puntos más vulnerables de nuestra base industrial y tecnológica de Defensa. Y es que el temor a los ciberataques y ataques con drones ya no es cosa del futuro; está aquí y ahora.
Nueva estrategia ante viejas amenazas
Recordemos el incidente reciente en el aeropuerto de Leipzig, donde las autoridades alemanas atribuyeron la responsabilidad a un intento ruso. No podemos quedarnos cruzados de brazos mientras estos incidentes se multiplican. Macron enfatizó cómo la naturaleza misma de estas amenazas ha evolucionado: “Desde este verano, Rusia ha intensificado sus acciones contra los intereses europeos”, señaló con preocupación.
A pesar del desafío, Francia no está sola en esto. Ya hace cinco años se creó Viginum para contrarrestar injerencias extranjeras y ciberataques, trabajando incluso con países como Rumanía y Moldavia cuando también fueron blanco de estas agresiones. Pero ahora es momento de ir más allá.
Núñez también anunció planes para abordar esta situación desde todos los frentes; regionales y locales están llamados a cerrar filas ante lo que él mismo denominó “amenazas híbridas”. La necesidad es clara: “Los ataques cibernéticos y campañas desestabilizadoras nos obligan a unir fuerzas”, declaró con firmeza. La seguridad en Europa no puede ser una mera ilusión; necesitamos acción concreta ya.

