El Kremlin ha vuelto a salir al paso de las acusaciones alemanas sobre el ataque fallido en el aeropuerto de Leipzig, descalificando estas afirmaciones como «completamente infundadas». En un contexto donde la tensión entre Rusia y Alemania se agudiza, el portavoz del presidente ruso, Dimitri Peskov, no ha escatimado en críticas. Asegura que lo que Berlín sostiene es simplemente vacío y sin argumentos sólidos.
Doble vara de medir
Peskov ha señalado que resulta curioso que Alemania no haya hecho nada cuando se encontraron a los responsables del sabotaje al gasoducto Nord Stream prácticamente con las manos en la masa. Y es que ahí está el punto: mientras se lanzan dedos acusadores hacia Moscú por lo ocurrido en Leipzig, parece que Berlín prefiere mirar hacia otro lado con lo sucedido en sus propias aguas.
Las palabras de Dobrindt, el ministro del Interior alemán, quien apuntó directamente a Rusia como responsable del incidente en Leipzig, no convencen a nadie en el Kremlin. «Sus afirmaciones suenan más bien vacías», zanjó Peskov, dejando claro que la controversia no solo se queda aquí.
A medida que avanza la historia, también tenemos un juicio programado para un ciudadano ucraniano relacionado con el sabotaje al Nord Stream. Este exmilitar será juzgado por ser considerado una pieza clave en todo este entramado de explosiones y complicidades. La Fiscalía alemana tiene claro que él y otros actuaron bajo órdenes directas de sus superiores ucranianos. Un escenario complicado que podría deteriorar aún más las relaciones entre Berlín y Kiev.

