MADRID, 4 Sep. (EUROPA PRESS) – La situación en el estrecho de Ormuz se calienta. El Ejército de Estados Unidos ha decidido intervenir más de 90 buques como parte de su férreo bloqueo a Irán. De estos, sorprendentemente, 87 han sido redirigidos en la zona, y no solo eso; también se han inmovilizado tres y abordado dos. Todo esto ocurre en un contexto tenso, tras la ofensiva sorpresa que tuvo lugar el 28 de febrero junto a Israel contra el país asiático.
Un cerco que ahonda la crisis
Desde el Mando Central de EEUU (CENTCOM) han compartido un mensaje breve en sus redes sociales donde destacan que este cerco “en aguas regionales” es crucial para garantizar que se cumpla a rajatabla el bloqueo impuesto por Washington. ¿Y cuál es la razón detrás de esta fuerte medida? La respuesta está en las restricciones que Irán ha impuesto a la navegación en la zona desde aquel ataque inicial.
A medida que los días pasan, ambos bandos no dejan de intercambiar ataques. Todo esto sucede mientras los intentos por mediar un diálogo pacífico con Pakistán parecen estancados, dejando al Oriente Próximo atrapado entre promesas rotas y tensiones crecientes.

