En una reciente entrevista en El Partidazo de COPE, el presidente del Rayo Vallecano, Raúl Martín Presa, compartió sus preocupaciones sobre la situación del estadio de Vallecas. Con un tono firme y claro, expresó: “Mientras yo sea presidente y la salud me lo permita, lo último que quisiéramos es que el Rayo se fuera de Vallecas”. Para él, este no es solo un club; es parte de la esencia misma del distrito.
La incertidumbre sobre el futuro
Sin embargo, la amenaza de perder la concesión del estadio pesa como una sombra. Martín Presa aseguró que si algún día eso llegara a ocurrir, no dudarían en buscar alternativas para construir otro estadio en Vallecas. Pero su mensaje fue contundente: “Antes sobreviviríamos, pero es lo último que queremos”. Y es que para los aficionados y los vecinos, dejar Vallecas significaría tirar a la basura años de historia y comunidad.
Aunque el equipo ha tenido que trasladar su próximo partido contra el Racing de Santander a Butarque, Martín Presa mostró su frustración al afirmar: “Estábamos convencidos al 100% de que íbamos a jugar en Vallecas. No comprendemos cómo no se puede hacer”. La indignación crece entre los hinchas cuando ven que su hogar les es arrebatado.
No obstante, la paciencia tiene un límite. El presidente advirtió sobre posibles acciones legales si esta situación persiste. Según él, “Tendremos que iniciar medidas judiciales y pedir auxilio judicial ante este atropello”. Es comprensible; nadie quiere ver cómo se desmorona su pasión futbolística.
A pesar de las adversidades, Martín Presa defendió la seguridad del estadio: “La gente no corre peligro viniendo a Vallecas”. Con toda certeza afirmó que las condiciones han sido óptimas y adecuadas. Sin embargo, los daños colaterales son innegables; obligar a 15.000 personas a desplazarse hasta Leganés causa un impacto terrible tanto emocional como económico.
Así está el panorama para el Rayo. Un club arraigado en su comunidad enfrenta desafíos enormes mientras luchan por mantener viva su identidad en Vallecas.

