El sur de Francia está atravesando un momento trágico. En la localidad de Pomas, situada en el departamento del Aude, las autoridades han confirmado que al menos dos personas están desaparecidas después de que un tornado azotara la zona el pasado lunes por la tarde. Este fenómeno ha dejado a su paso una estela de destrucción y desolación, y los esfuerzos para encontrar a los desaparecidos se centran entre los escombros de una vivienda que no pudo resistir la furia del viento.
Las secuelas del desastre
No solo hay preocupación por los desaparecidos; también se han reportado 26 heridos, aunque su estado es estable. De ellos, cinco han tenido que ser hospitalizados debido a la gravedad de sus lesiones. La situación es alarmante, ya que más de un centenar de viviendas han sufrido daños significativos, lo que ha llevado a las autoridades a habilitar refugios temporales para acoger a quienes se han quedado sin hogar.
A medida que avanza la noche, cuatro departamentos permanecen bajo alerta naranja por tormentas eléctricas: Bocas del Ródano, Córcega del Sur, Alta Córcega y Var. Y no solo eso; las ráfagas de viento registradas en el sureste han superado récords históricos, como en Pézenas-Tourbes donde se alcanzaron 121 km/h. En Vaucluse incluso se midieron vientos de hasta 146,5 km/h. Es aterrador pensar cómo la naturaleza puede convertirse en un enemigo tan implacable.

