En un giro inesperado, el Consejo de Estado, que es como el faro de la justicia en Colombia, ha decidido aceptar una demanda que pone en jaque la elección de Abelardo de la Espriella como presidente. Sin embargo, y aquí viene lo interesante, han rechazado suspender su nombramiento. ¿Por qué? Porque según ellos no hay pruebas suficientes que justifiquen tal medida.
Un trasfondo oscuro
La acusación se centra en una supuesta campaña de violencia psicológica que De la Espriella y su equipo habrían desatado contra sus rivales políticos. Palabras duras como «destripar» o «extirpar» fueron parte del vocabulario que utilizó durante su campaña. La Sección Quinta del Consejo ha dejado claro que este tipo de violencia podría ser motivo para anular unas elecciones, pero hay un matiz: no basta con escuchar esas palabras; también hay que demostrar que realmente afectaron a los votantes y cambiaron el resultado final.
Así que ahora toca esperar a ver cómo recogen y analizan las pruebas. La sentencia será clave para saber si estas conductas tuvieron un impacto real o si simplemente fueron palabras al viento. Además, se pedía también la suspensión del vicepresidente José Manuel Restrepo, compañero de fórmula de De la Espriella. En medio de todo esto, Mónica García lo resumió bien: «El problema de decir ‘chao pescao’ es que luego llega el juez y el ‘pescao’ sigue ahí».

