En la mañana del 15 de agosto, nos enteramos de que las fuerzas de seguridad marroquíes han intervenido para detener a 111 personas, en su mayoría provenientes del África subsahariana. Estos migrantes estaban intentando cruzar de forma irregular hacia Ceuta desde Fnideq, en medio de un despliegue policial masivo que buscaba frenar la oleada anunciada en las redes sociales para ese sábado.
Una situación tensa pero controlada
A pesar del caos inminente, la situación ha logrado normalizarse después de que los agentes marroquíes actuaran rápidamente. Según fuentes de seguridad, se detuvo a 109 migrantes subsaharianos y diez ciudadanos marroquíes que intentaban alcanzar la frontera. La Marina Real no se quedó atrás y activó seis embarcaciones semirrígidas para patrullar las aguas cercanas. En tierra firme, miles de agentes de las Fuerzas Auxiliares están al pie del cañón, apoyados por efectivos de la Gendarmería que vigilan el monte.
Marruecos también ha levantado una nueva barrera metálica cercana a los cuatro metros en la zona fronteriza. Estas concertinas fueron instaladas recientemente y están diseñadas para dificultar el paso entre Fnideq y el punto fronterizo con Ceuta. Todo esto ocurre mientras diversos acontecimientos políticos y sociales siguen marcando la agenda sobre este delicado tema.

