En medio de la devastación que ha dejado el reciente terremoto en Colombia, el presidente Abelardo De la Espriella no se ha quedado de brazos cruzados. Este sábado, en una llamada que duró diez minutos y que fue todo un ejercicio de cordialidad, habló directamente con Donald Trump. Su mensaje fue claro: necesita que los aranceles impuestos a Colombia sean suspendidos temporalmente para dar un respiro a su país, que ahora enfrenta un desafío monumental tras la tragedia.
El sismo ha cobrado casi 300 vidas y ha sumido al país en una crisis económica ya crítica antes del desastre. De la Espriella no dudó en señalar con firmeza que esta situación es herencia de su predecesor, Gustavo Petro, quien dejó una economía “difícil y apocalíptica”. El mandatario colombiano hizo hincapié en la necesidad urgente de apoyar a los empresarios colombianos, quienes están lidiando con momentos dramáticos por las consecuencias del terremoto. “Suspender temporalmente esos altos aranceles podría ser un alivio”, insistió.
Una mano amiga necesaria
Trump había impuesto nuevos aranceles en julio sobre productos de varios países, incluida Colombia, acusando a las autoridades locales de inacción ante el trabajo forzado. Un golpe duro cuando más se necesita apoyo. Antes del temblor, el nuevo Gobierno colombiano trabajaba en medidas contra la explotación laboral para intentar revertir esta decisión estadounidense.
Aprovechando esta conversación crucial, De la Espriella también expresó su gratitud por el apoyo económico y los equipos de rescate enviados desde Estados Unidos. “El presidente Trump mostró sus condolencias por las víctimas y su solidaridad con las familias afectadas”, comentó el líder colombiano.
“Hoy más que nunca necesitamos fortalecer nuestra alianza con Estados Unidos”, concluyó De la Espriella. La reconstrucción de Colombia depende no solo del esfuerzo local sino también del respaldo internacional. Y mientras tanto, él sigue moviendo fichas para asegurar que su país reciba toda la ayuda posible en estos momentos tan difíciles.

