MADRID 4 Oct. (EUROPA PRESS) – En una nueva jornada de terror, el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, ha alzado la voz denunciando un segundo ataque ruso contra el Puente Norte en tan solo dos días. Este nuevo bombardeo ha obligado a cerrar nuevamente las vías de acceso y ha puesto en jaque la movilidad en la capital ucraniana. Pero eso no es todo; Klitschko también advirtió sobre un ataque adicional que ha dañado gravemente el suministro principal de calefacción, dejando al barrio de Desnianskyi sin agua caliente temporalmente.
La sombra de los drones acecha
Aún más alarmante es que han caído restos de drones rusos en Darnitsia, aunque afortunadamente no se reportaron víctimas. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, no se quedó callado y expresó su indignación ante este asalto a la infraestructura crucial de su ciudad. Durante la noche pasada, reveló que “los rusos han lanzado 135 drones de ataque contra Ucrania”, golpeando con especial fuerza regiones como Kiev, Dnipro, Járkov y Donetsk.
La situación es desgarradora; en Sumi una vida se apagó cuando un dron impactó en un “almacén farmacéutico normal y corriente”, mientras que en Dnipro seis personas resultaron heridas por un ataque dirigido a unas instalaciones de comunicaciones. La escalofriante realidad del conflicto nos recuerda cada día que hay mucho más detrás de los números: son vidas humanas siendo destruidas por decisiones ajenas.

