La situación en Cisjordania se vuelve cada vez más alarmante. Este sábado, más de una veintena de palestinos han sufrido heridas a causa de disparos, golpes y gases lacrimógenos durante una nueva ola de asaltos perpetrados por colonos y fuerzas militares israelíes. La violencia ha alcanzado niveles que ya no podemos ignorar.
Uno de los incidentes más críticos ocurrió en el sur de Hebrón, concretamente en la zona conocida como Wad al Rajim. Allí, once palestinos resultaron heridos, uno de ellos gravemente por munición real. Estas cifras nos llegan gracias a organizaciones locales que han compartido la información con la agencia oficial Wafa y la agencia palestina Safa.
Un panorama desolador
Pero eso no es todo. En Tubas, otros 15 palestinos necesitaron atención médica debido a la inhalación de gases lacrimógenos lanzados por el Ejército israelí, según ha denunciado la Sociedad de la Media Luna Roja Palestina. A esto se suman las personas que también han requerido ayuda por asfixia durante un asalto del Ejército en el campamento de refugiados Dheisheh, al sur de Belén.
Y mientras esto ocurre, hay noticias preocupantes desde el Gobierno palestino: Israel ha lanzado una licitación para construir 627 nuevas viviendas en Al Biré. Esto significa más asentamientos y menos espacio para los palestinos. Las ofertas tienen como fecha límite finales del próximo mes, lo que deja claro que no hay tiempo que perder para quienes buscan profundizar aún más esta separación entre Jerusalén y las comunidades palestinas alrededor.
La Comisión de Resistencia al Muro y a los Asentamientos advirtió sobre este movimiento estratégico que solo intensifica las tensiones existentes en la región. Cada nuevo proyecto habitacional parece un golpe directo al corazón del territorio ocupado.

