MADRID 3 Ago. – Este lunes, el régimen iraní ha ejecutado a dos hombres, acusados de ser espías al servicio del Mossad, los servicios secretos israelíes. Omid Behzad y Pouria Safwat fueron ahorcados tras ser señalados de facilitar información crucial durante el conflicto con Estados Unidos, como coordenadas y fotos de instalaciones militares sensibles. La confirmación llegó por parte de la agencia Mizan, dejando en shock a muchos que se preguntan hasta dónde puede llegar este tipo de justicia.
Críticas sobre un juicio opaco
Ambos individuos habían trabajado supuestamente como colaboradores en proyectos que parecían sencillos, pero que en realidad eran bastante complejos. Sin embargo, la ONG Hengaw no se quedó callada y cuestionó estas acusaciones duras. “El proceso judicial fue totalmente cerrado y las ejecuciones se realizaron sin transparencia”, denunciaron desde la organización. De hecho, antes de su ejecución no hubo ninguna noticia sobre sus arrestos o condenas; es como si su vida hubiese sido borrada del mapa.
Hengaw también subrayó que los cortes constantes de internet hacían prácticamente imposible que los acusados llevaran a cabo lo que se les imputaba. Además, expresaron serias dudas sobre la veracidad de las confesiones difundidas por los medios oficiales iraníes, argumentando que podrían haber sido obtenidas bajo tortura: “Estas confesiones fueron forzadas en condiciones inhumanas”, aseguraron.
Para añadir más leña al fuego, esta ONG advirtió que el uso indiscriminado de la pena capital por parte del régimen busca amedrentar a una sociedad ya muy herida por sus luchas internas y movimientos opositores. Solo una semana atrás, otros dos hombres fueron ejecutados tras ser acusados del asesinato de policías durante protestas contra el Gobierno.

