En un giro que nadie esperaba, las Fuerzas Armadas de China han puesto en marcha este jueves una serie de maniobras militares con fuego real en el estrecho de Taiwán. ¿La razón? Justo después de que el presidente taiwanés, Lai Ching Te, pronunció un discurso donde dejó claro que la isla «no va a actuar como una subordinada» de Pekín. Vaya forma de encender la mecha.
Un mar en tensión
Estas maniobras, programadas hasta las 18:00 horas (hora local) y que se reanudarán el viernes frente a Zhangzou, en la provincia de Fujian, han dejado claro que la situación no es nada sencilla. El Ejército ha comunicado que las áreas afectadas estarán cerradas temporalmente a la navegación. Pero lo inquietante es que no han dado más detalles sobre lo que está por venir.
Las palabras del presidente Lai no han caído bien en Pekín, y los representantes del Partido Democrático Progresista (PDP) se han unido para afirmar que jamás permitirán un «retroceso» hacia un «Taiwán chino». Es casi como si hubieran tirado gasolina al fuego ya existente entre ambas partes.
No olvidemos que las relaciones entre Pekín y Taipéi están rotas desde 1949, cuando las fuerzas del partido nacionalista Kuomintang sufrieron una dura derrota en la guerra civil contra el Partido Comunista Chino y se refugiaron en Taiwán. Desde entonces, las tensiones han ido in crescendo y hoy estamos viendo cómo eso repercute directamente en nuestra realidad.

