En un giro inesperado de los acontecimientos, Bezalel Smotrich, el ministro de Finanzas israelí y líder del partido ultraderechista Sionismo Religioso, ha lanzado una dura ofensiva contra el embajador británico en Israel, David Quarrey. Este lunes, Smotrich pidió su expulsión tras el anuncio de un cambio significativo en la política británica hacia Israel. «¡Expulsemos esta noche al embajador británico! No seremos el felpudo de un gobierno antisemita que busca culpar a los judíos por su propia decadencia», escribió en sus redes sociales, dejando claro su descontento.
Un pasado colonial que aún resuena
El político no se detuvo ahí; remarcó que «el Mandato Británico sobre la Tierra de Israel ha terminado». Con estas palabras, evoca un pasado colonial que todavía pesa en las relaciones actuales. Mientras tanto, desde Londres se anticipa que el ministro de Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband, dará a conocer este martes ante el Parlamento un nuevo enfoque hacia Israel. Se habla de un acercamiento a la causa palestina y del respaldo a una solución basada en dos estados.
Pero eso no es todo. Se prevé que este cambio también incluya medidas contundentes como la prohibición del comercio con asentamientos israelíes en Cisjordania. En medio de esto, el primer ministro británico, Andy Burnham, ha mantenido conversaciones con líderes internacionales para explicar esta nueva postura. La tensión entre ambas naciones parece estar lejos de solucionarse.

