Han pasado cuatro meses desde que se alcanzó un alto el fuego entre Líbano e Israel, pero la realidad es que más de 700.000 personas siguen sin poder regresar a sus hogares. La situación no solo es desesperante, sino que se agrava con los continuos ataques y la demolición de viviendas. El Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) ha alzado la voz este jueves, denunciando que aunque la tregua ha reducido algo la violencia, no ha garantizado la seguridad necesaria para que estas familias puedan volver.
Un regreso complicado en un escenario devastador
A medida que los meses pasan, el retorno a casa se convierte en una misión casi imposible. Las «zonas militares» impuestas por Israel complican aún más las cosas: hay artefactos explosivos sin detonar por todas partes y, para colmo, muchos hogares han sido destruidos por completo. El NRC señala que las condiciones son especialmente duras para quienes han sido desplazados en el sur del país, donde los daños ascienden a unos impresionantes 1.380 millones de dólares, aunque esta cifra podría aumentar al realizarse evaluaciones más completas.
No podemos olvidar que todo esto ocurre menos de dos años después de otra escalada violenta relacionada con Hamás y su ofensiva contra Israel en octubre de 2023. Y así nos encontramos hoy: un Líbano desgastado y lleno de necesidades urgentes. Cada nuevo ataque hace más difícil y costosa la recuperación.
Maureen Philippon, directora del NRC en Líbano, lo deja claro: “Las familias están agotadas tras huir de la violencia por segunda vez en menos de dos años”. Muchas han tenido que vaciar sus ahorros para pagar alquileres o cubrir necesidades básicas después de haber dejado atrás sus vidas casi sin nada. Este doloroso ciclo sucede en un país que ya está intentando recuperarse de una profunda crisis económica.
El NRC hace un llamado urgente a movilizarse internacionalmente para ofrecer apoyo sostenido a estas familias; necesitan financiación para reparar sus hogares y reconstruir sus vidas. Sin ayuda real, muchas seguirán atrapadas entre regresar a un hogar destruido o enfrentar un futuro incierto como desplazados.
Aparte de eso, también piden a las naciones influyentes involucradas buscar verdaderas vías diplomáticas hacia un alto el fuego duradero y responsabilizar a quienes han cometido violaciones de Derechos Humanos durante estos meses críticos.
La situación es alarmante: desde el inicio de los ataques israelíes el pasado 2 de marzo, se reportan 4.298 muertos, incluidos 135 trabajadores sanitarios, y más de 12.196 heridos. Es hora de actuar antes de que sea demasiado tarde.

