Palma se viste de gala para recibir a Ossifar, un grupo que ha sabido ganarse el cariño de miles. Este viernes, los fundadores Llàtzer Méndez y Luis Arboledas están listos para deslumbrar al público en Son Fusteret, donde más de 7.000 almas compartirán la magia del momento. «¿Cómo puede querer tanta gente a unos tipos como nosotros?» se preguntan entre risas y asombro.
Una jornada especial
La emoción está en el aire mientras Luis planea su día: «Voy a intentar dormir lo máximo posible y luego iré a la prueba de sonido. No sé, quizás me haga un ‘arròs brut’ antes de salir», dice con una sonrisa. Por su parte, Llàtzer prefiere la rutina: «Me levantaré temprano, almorzaré unas tostadas y prepararé todo para el concierto. A partir de la prueba de sonido, será un día especial».
Con tantas expectativas puestas en este evento, los dos músicos no pueden evitar sentirse honrados por el reconocimiento que han cosechado tras 28 años en la música. «Estamos emocionados porque hemos vendido 4.000 entradas en Inca y ahora esperamos igualar esa energía aquí», comenta Luis.
Aunque Ossifar ha tenido que adaptarse al paso del tiempo, siguen siendo los mismos chicos que empezaron hace décadas; incluso han incorporado nuevas voces femeninas para darle frescura a sus canciones. Pero su esencia sigue intacta: «No nos sentimos estrellas, somos más bien unos afortunados», dice Llàtzer con humildad.
A medida que se acerca la hora del espectáculo, ellos prefieren mantener las cosas simples: “No hemos pedido nada extravagante para el camerino; lo más fuerte serán unas cervezas”, aclaran entre risas mientras recuerdan viejos tiempos donde se cambiaban en remolques.
Y así es como Ossifar espera hacer una retirada digna tras este gran concierto: «Nuestra idea es dejarlo aquí», aseguran sin perder esa chispa que les caracteriza. Al final del día solo quieren disfrutar con su gente y recordar por qué comenzaron esta aventura musical.

